La industria energética se encuentra ante un potencial cambio de paradigma con el avance de las baterías de sodio, una tecnología que emplea la sal marina como base. Estas baterías, desarrolladas como alternativas al litio, están ganando tracción en el mercado gracias a acuerdos comerciales como el firmado entre la holandesa Alfen y la china CATL. Este tipo de batería promete una solución más económica y sostenible debido a la abundancia y bajo coste del sodio en comparación con el litio, cuyo precio ha subido ante la creciente demanda. Aunque presentan desventajas como una menor densidad energética, las baterías de sodio ofrecen beneficios adicionales como un menor riesgo de incendios y un rendimiento estable en bajas temperaturas, allanando el camino hacia un almacenamiento energético más accesible y ecológico, pese a que aún se enfrentan a desafíos como la expansión de su infraestructura industrial más allá de China.
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