En 2025, la producción global de polietileno superó los 128 millones de toneladas, consolidándose como el plástico más utilizado mundialmente. Se estima que su mercado, valorado en 168.750 millones de dólares, podría ascender a 273.570 millones en 2035, con un crecimiento anual del 5%. Sin embargo, su reciclaje es complicado debido a su estructura de largas cadenas moleculares, lo que implica un consumo significativo de energía y una pérdida de calidad en el producto reciclado. Asimismo, la contaminación y la mezcla de plásticos disminuyen la rentabilidad del reciclaje. Frente a estos desafíos, un grupo de investigadores australianos, liderados por la Universidad de Flinders, ha descubierto una reacción química de metátesis de trisulfuro que facilita la recuperación de plásticos a su estado original, abriendo la puerta a un reciclaje químico más eficiente. Este avance promete impulsar una economía circular del plástico, permitiendo que los plásticos se descompongan y se reutilicen en nuevos productos sin perder calidad.
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