En medio de las crecientes protestas en Irán contra el régimen de los ayatolás, Reza Pahlavi, el hijo del último sah de Persia, ha emergido desde su exilio en Estados Unidos como un posible líder para guiar una transición democrática en caso de que el gobierno de Ali Jamenei colapsara. Aunque no aboga por restaurar la monarquía absoluta, Pahlavi, de 65 años, se presenta como un facilitador que busca unir a monárquicos, republicanos y otros grupos en un país marcado por su diversidad étnica. Educado en Estados Unidos, donde estudió Ciencias Políticas y se entrenó como piloto, Pahlavi ha instado a la desobediencia civil recordando el legado autoritario pero modernizador de su padre, pero sin olvidar las críticas a su régimen. Ahora, desde el exilio, lidera el Consejo Nacional Iraní para Unas Elecciones Libres, abogando por un Estado secular y democrático. Sin embargo, su figura genera divisiones: mientras gana apoyo en la diáspora y sectores internos, enfrentando escepticismo y rechazo por parte de algunos grupos debido a sus alianzas internacionales y el legado de su linaje.
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