A medida que se acerca el Día Mundial del Sueño el 13 de marzo, el bienestar y el descanso han cobrado un protagonismo renovado en el ámbito de la salud. Contrario a la antigua noción de que para descansar simplemente es necesario dormir más horas, la narrativa actual pivota hacia cómo finalizamos nuestra jornada y la implementación de pequeños rituales que faciliten una desconexión efectiva antes de acostarse.
Especialistas en hábitos saludables están de acuerdo en que dormir bien es una forma vital de autocuidado. Nos encontramos en una era caracterizada por largas jornadas laborales, el exceso de exposición a pantallas y estímulos constantes. Como respuesta a esta presión, un número creciente de personas busca instaurar rutinas sencillas que permitan al cuerpo y a la mente reducir el ritmo, allanando el camino para un sueño más reparador.
Esta tendencia, a menudo denominada la era de las «slow evenings» o noches lentas, recalca la importancia de los momentos previos al descanso. Actividades como disminuir el uso de dispositivos electrónicos, bajar la intensidad de las luces ambientales y adherirse a rutinas tranquilas, envían señales al cerebro de que es hora de desconectar, facilitando así una transición natural entre la ajetreada actividad diaria y el descanso nocturno.
La marca de bienestar Petite Siesta ha observado un interés creciente hacia estos rituales pre-sueño. Representantes de la firma explican que la clave está en preparar al organismo para dormir, no solamente en acostarse. Enfatizan que estos pequeños hábitos diarios son esenciales para mejorar la calidad del sueño y crear verdaderos momentos de serenidad.
Los expertos recomiendan comenzar por reducir los estímulos visuales y digitales aproximadamente media hora antes de dormir. Además, sugieren acondicionar un entorno relajante y seguir rutinas nocturnas que indiquen el final del día. Estos hábitos ayudan a que el organismo identifique cuándo es momento de desconectar y, por ende, propician un descanso más profundo y renovador.
Este creciente interés por el sueño ilustra un cambio cultural significativo: descansar ya no es visto como una pérdida de tiempo, sino como un pilar fundamental para el equilibrio diario, la salud mental y el bienestar integral. Con la proximidad del Día Mundial del Sueño, estas reflexiones cobran aún más importancia, poniendo de relieve la relevancia de cultivar hábitos conscientes que preparen tanto al cuerpo como a la mente para un descanso efectivo y saludable.








