La movilidad autónoma ha progresado significativamente en la última década, sin embargo, la implantación masiva de robotaxis aún enfrenta retos operativos y regulatorios en las ciudades. La tecnología es viable, pero cuestiones como infraestructura, regulación y aceptación social ralentizan su adopción. Un modelo híbrido, donde la autonomía facilite la gestión logística antes y después de los trayectos, puede ofrecer una solución más práctica. La integración de la movilidad compartida con funciones autónomas podría aumentar la eficiencia y sostenibilidad, especialmente en ciudades europeas, que requieren soluciones específicas debido a su densidad y normativas. La clave será avanzar hacia un sistema que optimice recursos y reduzca ineficiencias, más allá de simplemente eliminar al conductor.
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