Rusia ha exigido a la administración de Donald Trump aclarar el paradero del presidente venezolano, Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses en una ofensiva en Venezuela. Aunque Moscú manifiesta su solidaridad con Caracas, su apoyo es limitado debido a sus intereses con Estados Unidos en Europa del Este. A pesar de un tratado de asociación estratégica vigente, Rusia se abstiene de una defensa activa de Venezuela, similar a su postura con Irán. El Kremlin muestra alarma por el suceso y pide una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU. Tanto los círculos políticos rusos como el público perciben un sentido de traición y destacan la efectividad de las acciones estadounidenses comparadas con los esfuerzos fallidos de Rusia en Ucrania. Esta situación ilustra las tensiones globales en un panorama multipolar y pone de manifiesto los desafíos de la política exterior rusa.
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