Las sirenas antiaéreas resonaron en Kiev en la madrugada más fría del invierno cuando Rusia lanzó un importante ataque, rompiendo la tregua energética de una semana anunciada por Donald Trump. A pesar del acuerdo temporal entre Estados Unidos y Rusia para evitar ataques a la infraestructura energética ucraniana, las explosiones confirmaron la reanudación de las hostilidades. La población sufre las consecuencias del ataque en un contexto de temperaturas extremas y cortes de suministros básicos. Mientras la delegación ucraniana se dirige a Abu Dabi para nuevas negociaciones de paz, el país lidia con el impacto de los bombardeos, en medio de un llamamiento desesperado a los aliados por más defensas antiaéreas. La visita del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se espera en Kiev. Según ha indicado el presidente Volodímir Zelenski, no se habían registrado ataques masivos antes de este incidente durante las últimas 24 horas.
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