El Sahara Marathon, celebrado anualmente en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, combina deporte y denuncia política al visibilizar el medio siglo de exilio y la lucha por la autodeterminación del Sáhara Occidental. Este año, más de 300 corredores participaron en la XXVI edición, que incluyó importantes desafíos logísticos por coincidir con el ramadán. En la carrera de 42 kilómetros, destacaron Aitor Garmendia y Francesca Lanzi como ganadores. La competición se configura como un símbolo de resistencia contra la ocupación marroquí desde 1975, mientras se desarrollan negociaciones secretas mediadas por Estados Unidos. Las condiciones difíciles del desierto, intensificadas por las tormentas de arena, ofrecieron un recordatorio palpable de la dura realidad enfrentada por los refugiados. A pesar de los intentos diplomáticos, los saharauis insisten en su derecho a la autodeterminación, sin concesiones a las propuestas de autonomía que no consideran adecuadas.
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