El presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha puesto de relieve los principales desafíos que enfrenta la provincia en un reciente encuentro informativo en Uppery Club. Durante su intervención, Salado identificó la movilidad, la vivienda, la energía y el agua como los «cuellos de botella» que limitan el crecimiento de la región. Para superarlos, hizo un llamado al Gobierno central para que realice inversiones concretas que favorezcan el desarrollo sostenible de Málaga.
Salado expresó la importancia de que los empresarios y la sociedad civil sean más «reivindicativos y perseverantes» en sus demandas, independientemente de quién esté en el poder. Subrayó que en tiempos de polarización política es crucial que la sociedad civil empuje a los políticos hacia acuerdos que beneficien a la provincia, Andalucía y España en general. La gestión del crecimiento, enfatizó, requiere de mejoras e inversiones que aseguren no solo el éxito, sino también su sostenibilidad a largo plazo.
Uno de los puntos centrales de su discurso fue la movilidad. Salado destacó la necesidad urgente de ejecutar proyectos clave como el tren litoral, la ampliación de la Ronda Este a tres carriles y la construcción de una segunda ronda oriental. También hizo hincapié en la importancia de bonificar la autopista de peaje de la Costa del Sol, que ha visto incrementos en sus tarifas, convirtiéndola en la más cara de España. Para abordar estas carencias, la Diputación tiene previsto destinar más de 20 millones de euros anuales a la mejora de la red provincial de carreteras a través del plan Vía-ble.
En relación con el acceso a la vivienda, el presidente señaló que este es un factor de riesgo social y económico que afecta la capacidad de la provincia para atraer talento y fomentar la inversión. A pesar de que la Diputación no tiene competencias directas en este ámbito, instó a aumentar la oferta de suelo y mejorar la planificación, con un enfoque metropolitano y comarcal que aborde la rehabilitación y la eficiencia energética, así como la promoción de viviendas asequibles para trabajadores.
Salado también abordó la problemática de la energía, describiéndola como un «embudo» que puede obstaculizar proyectos industriales y logísticos. La Diputación seguirá presionando por una planificación efectiva y la inversión necesaria para impulsar la digitalización y el desarrollo sostenible, destacando acciones pioneras como el plan de uso de biomasa, con una inversión de 16 millones de euros, diseñado para climatizar edificios públicos en áreas rurales.
En cuanto al agua, resaltó su significancia más allá de un recurso doméstico, implicando sectores fundamentales como la agricultura, la industria y el turismo. Este año, la Diputación destinará casi 28 millones de euros al ciclo integral del agua, priorizando la digitalización y la mejora de infraestructuras.
Salado concluyó su intervención subrayando la capacidad inversora de la Diputación, con un presupuesto de 96 millones de euros para 2026, y la necesidad de colaboración con los municipios más pequeños para garantizar que «nadie se quede atrás». Reiteró que el éxito de Málaga no solo radica en su atractivo y talento, sino en la gestión activa y la inversión constante que permiten mantener su motor de progreso.
Finalmente, el presidente enfatizó la urgencia de integrar la cultura del emprendimiento y el esfuerzo en los planes educativos desde la educación primaria, con el fin de crear una nueva generación de emprendedores que valoren el papel vital de las empresas en la sociedad.
Fuente: Diputación de Málaga.







