Samsung Electronics ha dado un significativo paso adelante en su ambicioso proyecto de planta de semiconductores en Taylor, Texas, al obtener un «Temporary Certificate of Occupancy» (TCO) para una sección del edificio principal. Este permiso temporal permitirá a la compañía surcoreana empezar a preparar ciertas áreas de la fábrica para la fase operativa, un avance crucial que marca la transición del proyecto de la fase constructiva a una etapa más industrial.
Este TCO cubre unas 88,000 pies cuadrados dentro de la primera fábrica, conocida como «Fab 1». Aunque las autoridades municipales han emitido esta aprobación por zonas específicas, se espera que más áreas del complejo reciban pronto certificaciones similares. Esta estrategia permitirá a Samsung acelerar el proceso de instalación de maquinaria y equipos, vital para realizar pruebas y calibrar sistemas antes de llegar a la producción a gran escala.
La planta de Taylor, que representa una inversión de 37,000 millones de dólares, se extiende sobre un vasto terreno de 1,268 acres. Samsung tiene planes de completar 6 millones de pies cuadrados de construcción antes de que finalice el año y agregar un millón adicional para 2028. Esta infraestructura promete ser un pilar fundamental en el fortalecimiento de la capacidad de fabricación avanzada de chips en suelo estadounidense.
En la hoja de ruta de Samsung, se ha informado que la empresa comenzará las pruebas con equipos de litografía ultravioleta extrema (EUV) en marzo. Este paso es esencial para la fabricación de chips avanzados de 2 nm, una tecnología avanzada que es un componente crítico en la demanda creciente por parte de sectores como la inteligencia artificial (IA).
El interés comercial en esta planta no es solamente por su escala e innovación, sino también debido a la asociación con Tesla. Elon Musk y su compañía han confirmado un acuerdo de suministro de 16,500 millones de dólares ligado a esta instalación, con el objetivo de producir chips para IA de próxima generación. La colaboración abarca un periodo hasta 2033, implicando un compromiso significativo en el desarrollo de tecnología que dará forma al futuro del automóvil y otras aplicaciones avanzadas.
El contexto competitivo global es notable, con TSMC todavía como líder del sector y manteniendo su propia agresiva estrategia de expansión para satisfacer la creciente demanda. Para Samsung, asegurar clientes como Tesla y potencialmente otros como Google o AMD, representaría un fortalecimiento en su posición de mercado y una estabilización de ingresos en un contexto de alta demanda tecnológica.
Cabe destacar que este avance no solo impactará al sector industrial. La capacidad de fabricar chips avanzados tiene un efecto directo en la disponibilidad de tecnologías para automóviles, centros de datos y dispositivos conectados, con implicaciones en la vida diaria de los consumidores. Además, estos desarrollos tecnológicos son críticos para asegurar la resiliencia de la cadena de suministro, un objetivo estratégico tanto para empresas privadas como para gobiernos.
La capacidad de Samsung para navegar con éxito las complejidades de la construcción y puesta en marcha de su gigantesca instalación en Taylor, promete ser un caso de estudio en la industria. A medida que se acerca la aceleración de la producción para la segunda mitad de 2026, todos los ojos estarán puestos en cómo esta nueva planta contribuye a la competitividad global de Samsung y al papel de Estados Unidos en el mapa de la manufactura de semiconductores.








