El bullicio de la actividad industrial y el crecimiento exponencial marcan el ritmo en Taylor, Texas, donde Samsung Electronics se encuentra en las etapas finales de un proyecto emblemático. La planta Taylor Plant 1, levantada en poco tiempo, se alista para comenzar las pruebas críticas («turn-on») de sus equipos de litografía EUV, una tecnología de vanguardia que permitirá a la empresa competir en la fabricación de semiconductores a 2 nm. Con una línea de tiempo que busca entrar en producción masiva para el segundo semestre de 2026, el escenario está preparado para que Texas se convierta en un punto neurálgico en la industria de los semiconductores.
La magnitud del proyecto se evidencia en las cifras: más de 7,000 trabajadores laboran de forma continua en el recinto. Mientras tanto, Samsung se encuentra en proceso de obtener el permiso temporal de ocupación para garantizar que la planta cumpla con todas las normativas críticas, especialmente las relacionadas con la seguridad.
La litografía EUV, crucial para la producción de semiconductores de última generación, es no solo un desafío técnico sino también un elemento diferenciador en el mercado. Con TSMC liderando en rendimiento de fabricación para nodos de 2 nm, Samsung dedica esfuerzos significativos para cerrar la brecha y establecer su planta de Taylor como un referente en fiabilidad y capacidad de producción.
Un factor clave en este ambicioso plan es el cliente ancla: Tesla. La compañía de Elon Musk ha firmado un acuerdo valorado en 16,500 millones de dólares para la producción de chips vinculados a su estrategia de conducción autónoma e inteligencia artificial en Texas. Para Samsung, este contrato simboliza una oportunidad crítica de diversificación frente a la dominancia de TSMC y representa un intento estratégico para afianzar su posición en el mercado estadounidense.
El futuro de Samsung en Taylor no se limita a una sola fábrica. Con espacio suficiente para expandirse hasta 10 plantas, la empresa ya contempla la posibilidad de avanzar con un segundo complejo, Taylor Plant 2, dependiendo del crecimiento de su cartera de clientes. La expansión apunta a la integración de capacidades de empaquetado avanzado en el terreno estadounidense, lo que ofrecería ventajas logísticas significativas al reducir cadenas de suministro y optimizar la producción cerca de sus clientes.
A pesar del ambicioso panorama, Samsung enfrenta presiones financieras intrínsecas. La rentabilidad de su negocio de fundición depende de llevar la ocupación por encima del 80%, mientras que actualmente oscila alrededor del 60%. La clave para alcanzar este nivel dependerá de consolidar las operaciones en nodos de 2 nm y asegurar contratos sostenidos que generen volumen.
En paralelo, del otro lado del Pacífico, SK hynix, competidor clave de Samsung, también acelera sus planes al adelantar la apertura de su primera fábrica en Yongin. Este movimiento responde a la creciente demanda de memorias HBM impulsadas por la inteligencia artificial y los centros de datos, ilustrando el cambio estructural en la industria de semiconductores, un sector que ya no se mueve con los ciclos clásicos de PCs y móviles.
Mientras Samsung defiende su territorio en Taylor, el enfoque será inquebrantable: estabilizar procesos, incrementar yields y demostrar que las promesas se pueden traducir en resultados tangibles. En este viaje, Taylor se está perfilando no solo como un símbolo de capacidad industrial, sino como un componente crucial en el complejo tablero de la producción global de semiconductores, donde la capacidad de fabricar el futuro se valora más que nunca.








