El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha recluido en el Palacio de la Moncloa para preparar una comparecencia pública en respuesta a la condena de su hermano, David Sánchez, a nueve años de inhabilitación por irregularidades en un empleo público. Acompañado por colaboradores cercanos como Diego Rubio, director del Gabinete de la Presidencia, Sánchez busca expresar su confianza en la justicia, pero también su desacuerdo con la sentencia y el trato judicial hacia su esposa, Begoña Gómez, implicada en un caso separado. Mientras tanto, miembros del gobierno y del PSOE han criticado públicamente la sentencia, calificándola de «barbaridad» y acusando a ciertos jueces de estar al servicio de la «derecha» y «ultraderecha». En este contexto, el presidente sopesa el impacto de sus declaraciones en la polarización política de cara al final de la legislatura.
Leer noticia completa en OK Diario.



