Desde el establecimiento de la democracia en España, Aragón se ha convertido en un fiel reflejo de los resultados en las elecciones generales, lo que le ha valido el apodo del «Ohio español». A lo largo de los años, su comportamiento electoral ha sido un indicador fiable de las tendencias políticas a nivel nacional, replicando el desenlace de las consultas generales. Este fenómeno ha llevado a los analistas a observar con detenimiento los comicios en esta región, ya que su resultado suele anticipar el desenlace de las elecciones en el resto del país.
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