El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado medidas polémicas para prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años y responsabilizar penalmente a ejecutivos de plataformas tecnológicas por contenido ilegal, en un intento por reforzar su imagen política tanto nacional como internacionalmente. En el World Government Summit de Dubai, Sánchez criticó a las redes sociales como «Estados fallidos» y abogó por una gobernanza más estricta. Las declaraciones han suscitado reacciones de figuras tecnológicas como Elon Musk y Pavel Durov, quienes acusaron a Sánchez de fomentar un «estado de vigilancia». La Comisión Europea ha manifestado su solidaridad con Sánchez, aunque las propuestas han sido criticadas por expertos y vistas como una distracción a problemas internos y un intento de consolidar el voto fiel del PSOE en un contexto electoral complicado. En paralelo, la Unión Europea estudia medidas similares ya implementadas en Australia, pero enfrenta retos sobre la viabilidad y legalidad de estas prohibiciones.
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