El Consejo Europeo, mayoritariamente, se inclina por que países que aún no alcanzan el objetivo del 2% del PIB en gasto, como España, lo logren sin intervenciones financieras de la Unión Europea. Simultáneamente, Bruselas está considerando la posibilidad de requerir la aprobación parlamentaria antes de otorgar licencias que permitan incrementar el gasto. Esta medida busca mantener un control más estricto sobre las finanzas de los estados miembros, asegurando que las decisiones fiscales cuenten con un respaldo adecuado a nivel nacional.
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