En un ambiente marcado por la acelerada demanda de tecnologías de Inteligencia Artificial (IA), el foco del sector tecnológico global ha comenzado a desplazarse del tradicional dominio de las Unidades de Procesamiento Gráfico (GPUs) hacia un componente tan crucial como discreto: la memoria. En este contexto de búsqueda por satisfacer la creciente exigencia del mercado, un rumor estratégico originado en Asia ha capturado la atención de especialistas y analistas por igual. Se trata de la posibilidad de que SanDisk y Micron estén explorando acuerdos para capitalizar la capacidad de producción disponible en la planta de 12 pulgadas de Powerchip Semiconductor Manufacturing Corporation (PSMC) en Tongluo, Taiwán.
Resulta inusual que estos gigantes de la industria, cuya filosofía operativa se ha caracterizado por una fuerte independencia en la fabricación, estén considerando delegar parte de su producción a un tercero. Sin embargo, el acelerado ritmo del mercado actual está obligando a estas empresas a tomar decisiones que, aunque no convencionales, podrían ser la clave para mantenerse competitivas. La ampliación de capacidad de forma orgánica representa un proceso largo y costoso, motivo por el cual la rápida utilización de infraestructuras ya existentes se presenta como una solución atractiva.
La planta de PSMC en Tongluo, inaugurada como parte de un proyecto de gran envergadura, cuenta con una inversión que supera los NT$ 300.000 millones y se orienta a producir en nodos considerados maduros, como los de 55 nm, 40 nm y 28 nm. Esta característica resalta por su viabilidad en la producción de componentes esenciales para sectores como la automoción, la industrial, y la electrónica de consumo. Además, en un entorno donde la capacidad en plantas de nodos más avanzados está muy disputada, disponer de un volumen importante de producción en nodos maduros representa una ventaja competitiva significativa.
En la esfera mediática taiwanesa, se ha reportado que SanDisk ha establecido contacto con PSMC, seguido del acercamiento por parte de Micron, ambos con la intención de explorar posibilidades de colaboración. Se mencionan al menos tres fórmulas en evaluación por parte de Micron, incluyendo la posible introducción de tecnología y equipamiento para activar y maximizar la capacidad de producción en el menor tiempo posible. PSMC, sin confirmar ningún acuerdo concreto, reconoce mantener discusiones con múltiples compañías sobre posibles formas de colaboración.
La posibilidad de estos acuerdos viene además en un momento en que Taiwán experimenta un clima inversor dinámico en el sector de la memoria, impulsado por la alta demanda relacionada con aplicaciones de IA y la presión sobre la oferta de DRAM.
La potencial colaboración, aunque poco convencional, tendría sentido en el contexto actual por razones prácticas: la velocidad para hacer frente a la demanda, la prudencia financiera ante ciclos del mercado, y la diversificación geoestratégica que se ha tornado esencial en la industria.
Para SanDisk, actualmente reconfigurándose tras su separación de Western Digital, asegurar capacidad y garantizar una hoja de ruta productiva se alinea con una estrategia de consolidación en su nueva etapa como entidad independiente. Por otro lado, PSMC podría beneficiarse de una mejor utilización de sus capacidades y un reposicionamiento clave en la cadena de suministro de memoria, siempre y cuando gestione adecuadamente los riesgos inherentes a este tipo de acuerdo.
Mientras tanto, el mundo observa con interés los desarrollos en Tongluo, donde incluso rumores como estos pueden tener implicaciones significativas en la infraestructura invisible que resulta tan determinante en el ámbito de la IA y los semiconductores. Las señales a vigilar serán anuncios formales de acuerdos, la instalación de equipamiento adicional en la planta y guías de producción de los socios, lo que confirmaría que los rumores se han materializado en realidad.








