En el período comprendido entre 2008 y 2010, bajo el mandato del primer ministro británico Gordon Brown, un exfuncionario fue señalado por compartir información que podría haber tenido un impacto en los mercados financieros estadounidenses. Esta actuación, de confirmarse, subraya la importancia de la confidencialidad y el manejo ético de los datos sensibles en la esfera política y financiera, destacando las posibles repercusiones de influir de manera inapropiada en los mercados globales.
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