España, el principal receptor de los fondos de recuperación europeos Next Generation tras la pandemia, enfrenta desafíos significativos en la distribución y uso eficiente de estas ayudas clave para su economía. Un informe de Esade revela que, aunque el 94% de los 80.000 millones de euros comprometidos se han convocado, solo el 61% ha sido adjudicado, reflejando un ritmo de asignación más lento de lo necesario. La burocracia compleja y la falta de capacidad de absorción encabezan las barreras, con Cataluña liderando en términos absolutos, y el País Vasco en eficiencia per cápita. El sector de la construcción predomina en la captación de estos fondos, especialmente para infraestructuras ferroviarias y tecnología sanitaria avanzada, concentrándose las adjudicaciones más significativas en Adif. Mientras España avanza con iniciativas en digitalización y sostenibilidad, la falta de coordinación y de capacidad administrativa local, sumadas a un significativo retraso en la concesión de fondos, podrían obstaculizar el aprovechamiento completo de estas ayudas, condicionadas además a reformas exigidas por la UE.
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