El reciente accidente en la línea de alta velocidad entre Andalucía y Madrid ha puesto de manifiesto la urgencia de modernizar el sistema ferroviario en España. El domingo pasado, a las 19:45 horas, un tren de la empresa Iryo, que viajaba de Málaga a Madrid, colisionó con un convoy de Renfe en la estación de Adamuz, Córdoba. El choque provocó el descarrilamiento del tren Iryo 6189, cuyos tres últimos coches impactaron contra el servicio Alvia 2384 de Renfe. El resultado: al menos 40 fallecidos y un número indeterminado de heridos.
Desde la apertura del mercado ferroviario español a nuevos operadores en mayo de 2021, Renfe ha sido el único operador autorizado para esta ruta. Esto se debe a la falta de actualización del sistema de bloqueo y seguridad de las vías, que todavía emplea el sistema alemán LZB en lugar del ERTMS, la tecnología europea de gestión del tráfico ferroviario. Esta última debería estar plenamente implementada en toda la Unión Europea para 2050 y en los principales corredores para 2030. La línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, siendo la más antigua, requiere urgentemente una renovación para garantizar la seguridad de sus pasajeros.
Mientras las investigaciones avanzan, las causas específicas del accidente aún no han sido determinadas completamente. Sin embargo, los trenes involucrados estaban en buen estado, ya que el Iryo 6189 había sido inspeccionado apenas cuatro días antes del incidente. Se especula que una falla en la aguja de desvío, al cambiar de posición prematuramente, podría haber desencadenado el descarrilamiento. Este trágico suceso cuestiona no solo la modernidad y fiabilidad del sistema ferroviario español, famoso por su puntualidad, sino también la gestión de infraestructuras por parte de ADIF, que tiene la responsabilidad de mantener las vías en condiciones óptimas.
El impacto del accidente en Adamuz subraya la creciente inquietud sobre la seguridad ferroviaria en un contexto donde más viajeros eligen el tren sobre el avión para trayectos cortos y medianos. Las autoridades competentes tienen un papel crucial que desempeñar al asumir su responsabilidad y diseñar un plan conjunto que garantice un sistema ferroviario eficiente y seguro para el futuro.








