El Parlamento de Senegal ha aprobado un endurecimiento legal contra la homosexualidad, agravando las penas y aumentando la persecución contra la comunidad LGBTI. Esta medida modifica el artículo 319 del Código Penal, elevando las condenas de uno a cinco años a entre cinco y diez años, enfocándose también en quienes financien o promuevan la filosofía LGBTI. En respuesta, ha surgido un clima de creciente homofobia, obligando a muchos a huir o esconderse. La reforma ha sido impulsada por el primer ministro Ousmane Sonko, en un contexto donde más de 30 países africanos ya penalizan la homosexualidad, reflejando un aumento de la intolerancia en el continente. Grupos islámicos han exacerbado la situación, empleando listas y campañas de odio, mientras que la oposición interna en Senegal se intensifica, conjugando factores culturales y políticos en una narrativa de división y control.
Leer noticia completa en El Pais.




