En Manacor, un ciudadano marroquí con antecedentes está bajo investigación por gestionar infraviviendas en condiciones deplorables. El inmueble, ocupado por hasta 30 personas, presentaba deterioro estructural y falta de higiene, convirtiéndose en un lucrativo negocio al cobrar entre 80 y 100 euros mensuales por inquilino. La vivienda, intervenida por la Policía Nacional y el Govern balear, carecía de seguridad y salubridad, con personas alojadas en espacios improvisados. Pese a las quejas, los residentes enfrentaban la opción de aceptar las condiciones o abandonar el lugar. La investigación ahora se centra en las responsabilidades del sospechoso.
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