En una de sus reflexiones más emblemáticas, San Juan de la Cruz, el místico carmelita, destaca la capacidad del amor para transformar el corazón humano. La frase «Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor» invita a una acción deliberada y valiente de introducir amor en lugares de rechazo. A través de esta perspectiva, el amor se convierte en un motor de cambio que reemplaza la indiferencia con justicia, la violencia con paz y el egoísmo con generosidad. Aunque este acto no garantiza resultados inmediatos, San Juan de la Cruz subraya que la paciencia y constancia en sembrar bondad pueden desatar respuestas sorprendentes y alentadoras, fomentando una cultura de amor recíproco.
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