El cribado a través de la prueba de detección de sangre oculta en heces se está consolidando como una herramienta eficaz para el diagnóstico precoz de ciertas enfermedades, permitiendo identificar a tiempo afecciones potencialmente graves. Este enfoque no invasivo facilita a los profesionales de salud la detección temprana de patologías, mejorando así las posibilidades de tratamiento exitoso y aumentando la expectativa de vida de los pacientes. La implementación de estos programas de detección está aumentando paulatinamente, destacando su importancia en la prevención y control de enfermedades en la población.
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