En medio de un entorno caracterizado por la creciente demanda de infraestructura digital, SoftBank ha decidido detener las negociaciones para adquirir Switch, un destacado operador estadounidense de centros de datos. La operación, valorada inicialmente en unos 50.000 millones de dólares, ha sido puesta en pausa principalmente debido a las incertidumbres sobre la financiación y la complejidad de gestionar una red tan vasta de instalaciones, según fuentes citadas por Bloomberg.
Este paso en falso se produce en plena euforia del «ladrillo digital», impulsada por la expansión de la Inteligencia Artificial que eleva la demanda de recursos como potencia eléctrica y capacidad de cómputo, todo lo cual aumenta la importancia de los data centers. En este contexto, el fundador de SoftBank, Masayoshi Son, está ansioso por consolidar al conglomerado japonés como un líder en las infraestructuras que soportarán la siguiente ola de servicios basados en IA generativa.
Switch, conocido por sus impresionantes campus de centros de datos en Estados Unidos, especialmente su «Core Campus» en Las Vegas, se ha convertido en una opción costosa. Adquirida en 2022 por DigitalBridge e IFM por alrededor de 11.000 millones de dólares, la valoración de Switch ahora podría alcanzar los 60.000 millones si decide optar por una oferta pública de venta (OPV). Esto complica el interés de SoftBank en una compra directa, ya que Switch ha dejado de ser una «oportunidad barata».
Sin embargo, SoftBank no se ha retirado por completo del tablero de juego. Ha redirigido sus esfuerzos hacia DigitalBridge, el principal accionista de Switch, anunciando una compra valorada en aproximadamente 3.000 millones de dólares en efectivo. Esta estrategia busca permitir a SoftBank ganar influencia sobre un portafolio de infraestructura digital sin asumir el enorme desafío de integrar y operar Switch directamente.
En paralelo, la pausa en las negociaciones es también un golpe para las expectativas de SoftBank en el proyecto Stargate, diseñado para crear infraestructura de computación a gran escala en Estados Unidos junto a socios como OpenAI y Oracle. Switch, con sus campus ya establecidos, habría sido una adición valiosa en estos planes, pero las exigencias operativas y el tamaño de la operación presentan desafíos significativos que complican la ejecución de una compra directa.
En conclusión, aunque el apetito por los data centers sigue siendo fuerte, la valoración de estas infraestructuras presenta un riesgo que incluso titanes como SoftBank no están dispuestos a asumir sin una cuidadosa consideración. Los errores en planificación, como un déficit eléctrico o un crecimiento demasiado rápido, pueden convertir un activo en un serio problema financiero. Así, SoftBank enfoca su mirada en una aproximación estratégica y meditada, evitando un salto directo que podría incurrir en riesgos mayores.








