La virtualización, tradicional piedra angular de los centros de datos y nubes privadas, está atravesando un proceso de revisión profunda, redefiniéndose más allá de la simple sustitución de hipervisores, en un entorno marcado por la inteligencia artificial (IA) y la creciente presión sobre el rendimiento y la gestión de costes imprevisibles. Un estudio reciente de HPE revela que más de dos tercios de las empresas planean cambios significativos en sus estrategias de virtualización en los próximos dos años, aunque solo un 5% se siente completamente preparado para afrontarlos.
Durante los próximos 12 a 24 meses, HPE prevé una transición crítica de la planificación a la transformación activa. En un mercado que experimenta una rápida evolución, la virtualización ya no es vista como una decisión estática. En cambio, debe adaptarse dinámicamente al ritmo de los negocios y la adopción de la inteligencia artificial. Sin embargo, el estudio señala que el coste de licencias no es el principal impulsor de esta transición, sino más bien la preparación para la IA, la flexibilidad híbrida y la integración del rendimiento, operaciones y seguridad en un ecosistema cada vez más complejo.
No obstante, las empresas enfrentan obstáculos significativos en este proceso. Según HPE, las restricciones presupuestarias, la complejidad técnica y el riesgo de migración destacan entre las principales preocupaciones de los CIOs y equipos de TI. A pesar de entender la necesidad de cambio, muchas organizaciones temen las potenciales costosas interrupciones tanto en términos financieros como operacionales, ya que la virtualización sigue siendo el «corazón» de numerosos servicios críticos.
La transformación en virtualización no equivale a simplemente cambiar de hipervisor; se trata de una evolución hacia un modelo operativo completamente diferente. Un 57% de las empresas ha manifestado su intención de adoptar una estrategia por fases para preparar su infraestructura hacia un futuro más robusto. Bajo esta perspectiva, el modelo híbrido se perfila como preferente debido a sus ventajas en el manejo de las exigencias de rendimiento asociadas con la IA.
Además, HPE destaca tres pilares en la estrategia moderna de virtualización: la recuperación unificada de datos, la gobernanza multiplataforma y la observabilidad integrada con AIOps. La discusión se desplaza hacia la resiliencia, la visibilidad y el control transversal, aspectos críticos en un entorno donde la IA impone una carga creciente de datos y servicios, aumentando los costos asociados a cualquier falla.
La tesis de HPE resuena con ejemplos concretos de empresas como Danfoss, que observan el cambio de estrategia de virtualización como una oportunidad para optimizar operaciones en la nube y prepararse para la era de la IA, adoptando soluciones como HPE Private Cloud Enterprise con HPE Morpheus.
Paralelamente, el marco europeo observa un «reinicio» en la virtualización, con alternativas de ecosistemas abiertos como Proxmox VE ganando popularidad. En este contexto, proveedores como Stackscale capitalizan estas tendencias, promoviendo la flexibilidad y la independencia del proveedor enfocándose en un control operacional robusto.
El «Great Virtualization Reset» no solo redefine la tecnología empleada sino también el método de operación. Las proyecciones para 2026-2027 sugieren que este periodo será crucial para establecer un nuevo estándar en virtualización, donde el éxito dependerá más del mencionado método que del producto elegido. Inventariar las dependencias, medir los riesgos, formar equipos competentes, planificar por fases, reforzar la ciber-recuperación y construir una observabilidad efectiva se tornan fundamentales para evitar que este reinicio se quede a medias.








