Israel ha dado un paso que sacude el tablero diplomático al reconocer oficialmente la independencia de Somalilandia, un territorio que durante más de 30 años ha operado como un Estado de facto sin reconocimiento internacional. Este movimiento ha desencadenado protestas en Somalia, un rechazo en bloque del mundo árabe y ha generado un intenso debate en el Consejo de Seguridad de la ONU. Somalilandia, situada en el noroeste de Somalia y dotada de estabilidad relativa y elecciones propias, ve en el reconocimiento una esperanza de mayor autonomía y desarrollo. Sin embargo, el gesto ha sido interpretado por muchos como un intento estratégico por parte de Israel para reforzar su influencia en una región clave, lo que ha levantado sospechas sobre posibles implicaciones militares y el control de rutas marítimas. Estados Unidos y China, en lados opuestos del espectro político, han respondido con cautela y críticas, respectivamente, sobre lo que algunos perciben como un precedente preocupante para la integridad territorial en África.
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