Keir Starmer, actual líder del Partido Laborista del Reino Unido, ha enfrentado una creciente contestación interna tras bloquear a través del Comité Ejecutivo Nacional (NEC) del partido el intento del alcalde de Manchester, Andy Burnham, de optar al liderazgo laborista. Aunque Starmer y ocho de los diez miembros del NEC votaron contra la candidatura de Burnham, quien ha ganado apoyo entre afiliados y sindicatos, el movimiento ha sido criticado por ser antidemocrático y de corte autoritario. La decisión busca evitar una posible amenaza a su liderazgo antes de las próximas elecciones, en un contexto donde el partido enfrenta el avance de la ultraderecha con Reform UK liderando en las encuestas. La situación podría intensificar las tensiones internas si las elecciones locales de mayo resultan desastrosas para el laborismo, poniendo en peligro la posición de Starmer y abriendo potencialmente la puerta a unas primarias no planificadas antes de las elecciones generales de 2029.
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