En el juicio celebrado en Palma, un preso acusado de abusar sexualmente de su hija de tres años durante las visitas en prisión negó las acusaciones, argumentando que la denuncia es una represalia de la madre y su familia, supuestamente por ser él un forastero en Mallorca. El acusado, con antecedentes de violencia machista y abusos sexuales, sostuvo que nunca durmió a solas con la niña, durmiendo en casa de su madre durante el régimen de visitas. La Fiscalía solicita 18 años de prisión y una indemnización de 30,000 euros por los daños morales. La madre e incluso la abuela de la menor señalaron cambios en el comportamiento de la niña y revelaron declaraciones comprometedoras de la menor.
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