Una ortopedista en la República Democrática del Congo, quien perdió una de sus piernas, ha dedicado su vida a fabricar prótesis para aquellos que han resultado heridos en la guerra. Superando su propia adversidad, esta profesional utiliza su experiencia personal para brindar movilidad y esperanza a las víctimas de un conflicto prolongado. Su compromiso no solo representa un acto de resiliencia personal, sino que también simboliza un rayón de esperanza en medio de la devastación, apoyando a quienes más lo necesitan para recuperar parte de lo que la guerra les arrebató.
Leer noticia completa en El Pais.




