En un mundo donde las plataformas digitales están cada vez más presionadas para implementar sistemas de verificación de edad, las preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios han aumentado. La Electronic Frontier Foundation (EFF) ha expresado su oposición a estos mandatos, alegando que comprometen tanto la libertad de expresión como el derecho a la privacidad. En la actualidad, muchos usuarios se ven obligados a verificar su edad en línea, lo que implica compartir datos personales sensibles en un entorno donde las filtraciones de información son una constante amenaza.
Los usuarios que optan por seguir utilizando ciertos servicios, a pesar de estos requisitos, enfrentan el desafío de hacerlo de manera segura. Para asistir en este proceso, la EFF ha desarrollado una guía que invita a los usuarios a cuestionar las opciones de verificación de edad que se les presentan. Las preguntas incluyen la cantidad de información requerida, quién tendrá acceso a estos datos, la duración del almacenamiento y si existen auditorías externas que garanticen la seguridad del proceso.
Los métodos más comunes de verificación de edad incluyen la estimación facial y la verificación documental. No obstante, cada uno conlleva sus propios riesgos. Por ejemplo, la estimación facial, aunque menos invasiva, presenta problemas de precisión, especialmente para grupos marginados. En cambio, la verificación documental, que requiere la presentación de identificaciones gubernamentales, puede llevar a un almacenamiento prolongado de datos sensibles, incrementando el riesgo de filtraciones.
Plataformas populares como Meta, Google y TikTok han implementado sus propios mecanismos. Meta, por ejemplo, puede inferir la edad del usuario basado en la información de su perfil. Si esto falla, ofrece la opción de cargar una identificación o realizar una estimación facial. TikTok utiliza análisis de voz y reconocimiento facial para estimar la edad, lo que también genera preocupaciones sobre el consentimiento y el uso de datos.
A medida que estas tecnologías evolucionan, es crucial que los usuarios comprendan cómo se gestionan sus datos y si existen opciones que minimicen el uso de información personal. La EFF insta a una evaluación crítica respecto a la implementación de estas medidas, enfatizando que no hay una solución sin riesgos. En definitiva, las preocupaciones sobre la privacidad y seguridad de los datos siguen siendo el eje central del debate sobre la verificación de edad en el ámbito digital.








