En un movimiento que subraya la transformación continua de la industria del chip, Synopsys ha anunciado un acuerdo definitivo para vender su división de Processor IP Solutions a GlobalFoundries (GF). Este acuerdo, cuyo cierre está programado para el segundo semestre de 2026 sujeto a las aprobaciones regulatorias habituales, pretende redefinir el ámbito de la propiedad intelectual (IP) en el sector de los procesadores, integrando de manera más directa la propiedad intelectual con la fabricación.
La transacción es significativa no solo por su escala, sino por las capacidades tecnológicas que GlobalFoundries adquirirá. La compra incluye IP de alto perfil como ARC-V (basado en RISC-V) y CPUs ARC, además de IP relacionada con DSP y NPU. También se incorporan herramientas de desarrollo esenciales como ARC MetaWare y los entornos ASIP Designer y ASIP Programmer, que son fundamentales para automatizar el diseño de procesadores adaptados a aplicaciones específicas.
GlobalFoundries planea fusionar estos activos con su empresa MIPS, fortaleciendo así su propuesta de soluciones orientadas a aplicaciones de inteligencia artificial física (Physical AI). Este término, no meramente publicitario, se refiere a aplicaciones de IA que interactúan con el mundo real y que requieren un control en tiempo real y eficiencia energética, aspectos críticos en sectores como automoción, robótica e industria.
Synopsys, por su parte, justifica la venta como una decisión estratégica para concentrarse en áreas de mayor valor dentro del espectro de la tecnología de automatización de diseño electrónico (EDA). La empresa planea enfocar sus recursos en las IP de interfaz y base, esenciales para el éxito de los sistemas en chip modernos.
El trasfondo de este acuerdo destaca una tendencia creciente en la industria: la IP ya no se trata simplemente de coleccionar bloques de tecnología, sino de integrarlos en un ecosistema cohesivo que abarca desde el diseño hasta la fabricación. Para GlobalFoundries, esta estrategia les permite posicionarse no solo como una fundición, sino como un proveedor de soluciones integrales, abarcando desde IP hasta software, y acelerando el desarrollo de chips específicos.
Además, la inclusión de ARC-V, basado en la arquitectura de RISC-V, es especialmente relevante. RISC-V se ha consolidado como alternativa en diseños personalizados, especialmente para sistemas embebidos que demandan extensiones específicas y control sobre el conjunto de instrucciones, promoviendo la eficiencia energética.
Mientras tanto, los clientes actuales de las soluciones ARC pueden esperar una transición sin sobresaltos, al menos según las promesas de ambas empresas. A corto plazo, se garantiza el soporte continuo, y a mediano plazo, los clientes podrían beneficiarse de una integración más directa entre IP y fabricación, lo cual podría traducirse en una experiencia de desarrollo más ágil.
En conclusión, esta operación reafirma el cambio en la industria hacia propuestas más integradas, donde el tiempo de salida al mercado y la reducción de riesgos se hacen primordiales. El futuro del desarrollo de chips para la inteligencia artificial no dependerá únicamente de la potencia bruta, sino de la capacidad para minimizar la complejidad de la integración y optimizar la eficiencia en el camino del diseño al producto final.








