Telefónica ha lanzado una ambiciosa iniciativa para transformar parte de su infraestructura histórica en España a través de su Plan Edge. Este proyecto busca reconvertir antiguas centrales de cobre en centros de datos distribuidos, preparados para manejar el procesamiento y almacenamiento de datos de baja latencia, acercando estos servicios a los lugares donde se generan. Se espera que, para 2026, la operadora haya establecido 17 nodos edge a lo largo de todo el territorio español, posicionándose como el mayor despliegue de su tipo en Europa. Esta estrategia responde a tres grandes tendencias del mercado tecnológico: la reducción de latencias, el aumento de servicios empresariales basados en datos y la creciente necesidad de asegurar la soberanía digital.
Durante décadas, las centrales de cobre fueron esenciales en la red de telecomunicaciones, pero con la expansión de la fibra óptica, han perdido su función original. Telefónica aspira a darles nuevo propósito como centros edge de alta disponibilidad, ofreciendo capacidad de cómputo y almacenamiento más cerca de empresas, administraciones, fábricas, y otras infraestructuras críticas. La reducción del tiempo de respuesta y las mejoras en el control de la información son algunos de los beneficios que defiende la compañía, destacando su relevancia en aplicaciones industriales, sistemas de visión artificial y logística, entre otros.
Este despliegue no solo se apoya en las infraestructuras físicas reconvertidas, sino también en la robusta red de fibra óptica y 5G Stand Alone (SA) de Telefónica. La compañía presume de haber alcanzado una cobertura de fibra que supera los 31 millones de unidades inmobiliarias y una cobertura 5G SA que abarca más del 95% de la población española. La red 5G SA en particular es vital, ya que no solo ofrece mayor velocidad, sino que también facilita una arquitectura más preparada para servicios empresariales avanzados, proporcionando una conectividad que puede integrarse eficientemente con cómputo cercano.
El Plan Edge también está estrechamente vinculado con sus plataformas cloud, TTCP, y Open Gateway, facilitando una integración más amplia para desarrolladores y empresas que buscan construir servicios personalizados sin depender de soluciones cerradas. En esencia, Telefónica busca trascender su papel tradicional para convertirse en un proveedor de infraestructura digital distribuida, abordando las necesidades contemporáneas del mercado.
El proyecto ya está en marcha, con la comercialización de servicios B2B en varios nodos, y dos niveles de servicio: Edge Básico y Smart Edge. En el ámbito de la industria 4.0, logística, movilidad y retail, los usos del edge computing son numerosos y variados, permitiendo desde el análisis de vídeos y mantenimiento predictivo hasta la optimización de rutas en tiempo real.
Uno de los casos innovadores destacados es el piloto con CAF en Bilbao, que representa el primer uso en Europa de la integración de edge computing y 5G en el sector ferroviario. Esta solución permite detectar automáticamente la ocupación del tren y la presencia de objetos sospechosos, demostrando el potencial de este tipo de aplicaciones.
Un argumento clave de Telefónica es la soberanía del dato, resaltando el valor de mantener información crítica dentro de España, cumpliendo con normativas y reduciendo la dependencia de servicios cloud externos. El Plan Edge cuenta con el respaldo de la Comisión Europea dentro de un Proyecto de Interés Común Europeo, lo que refuerza su dimensión estratégica en el contexto del debate sobre la autonomía digital y la infraestructura crítica en Europa.
El reto ahora es la adopción del edge computing. Si bien promete mucho, su éxito dependerá de casos de uso claros, precios competitivos, y una integración sencilla para las empresas. Telefónica está bien posicionada para liderar esta transición, ya que cuenta con la infraestructura, la capilaridad y las alianzas necesarias. Si la compañía logra convertir estos recursos en una plataforma efectiva y accesible, el Plan Edge podría situar a España a la vanguardia de la infraestructura digital distribuida en Europa. Aunque el edge no reemplazará al cloud, se espera que complemente su uso en un ecosistema híbrido que maximice los beneficios de ambas tecnologías.







