La administración de la Casa Blanca ha intensificado su postura ante Irán, evidenciando su disposición para un posible ataque militar. El sábado, se observaron vuelos de aviones espía y de ataque, como el Boeing P-8A Poseidon de la US Navy, en el Golfo de Omán, el Golfo Pérsico y el estratégico Estrecho de Ormuz. Estos movimientos aéreos se alinean con la escalada de tensiones provocada por las recientes protestas en Irán, donde el régimen de los ayatolás ha reprimido violentamente a los manifestantes, con un saldo de más de 30,000 muertos, según organizaciones humanitarias. Estos preparativos y la presencia de portaaviones como el USS Abraham Lincoln cerca de Irán forman parte de las medidas que la administración estadounidense está adoptando en respuesta a las acciones del régimen iraní.
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