La intensificación del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llevado a Oriente Medio al borde de una crisis internacional creciente, entrando este 7 de marzo en su octavo día de combates. La ofensiva lanzada el 28 de febrero por EE.UU. e Israel contra Irán, que incluyó bombardeos a instalaciones nucleares y militares, provocó la muerte del líder supremo iraní y aumentó las tensiones regionales. Hasta ahora, más de 1.200 personas han muerto en Irán, mientras que los ataques de represalia han alcanzado Israel, Líbano y Arabia Saudí. España ha condenado los ataques israelíes en Líbano, pidiendo el respeto al derecho internacional. El conflicto ha desencadenado preocupaciones por la estabilidad del comercio de petróleo en el estratégico Estrecho de Ormuz y ha tenido repercusiones en el mercado energético global. La situación en torno a la central nuclear iraní de Bushehr es especialmente preocupante, con riesgos de seguridad nuclear latentes y Rusia evacuando parte de su personal técnico. Las tensiones en el Golfo afectan el transporte marítimo y aéreo, mientras crecen los temores de un prolongado conflicto si no se logra una solución diplomática.
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