El espacio aéreo sobre El Paso, Texas, fue cerrado por unas horas en un movimiento atípico de la Administración Federal de Aviación (FAA), que en principio planeaba una restricción de diez días tras alegaciones de la incursión de drones operados por cárteles mexicanos. El secretario de Transporte de EE.UU., Sean Duffy, afirmó que la amenaza fue neutralizada. Sin embargo, fuentes del Departamento de Defensa sostienen que el cierre respondió a pruebas de tecnología antidrones en la cercana base de Fort Bliss. La rápida reapertura y la falta de coordinación provocaron críticas, incluida la de la congresista Veronica Escobar, quien cuestionó la versión oficial. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum negó evidencias de drones de cárteles y pidió evitar especulaciones. Este incidente aumenta la tensión entre ambos países, especialmente tras amenazas del presidente Donald Trump de acciones contra cárteles mexicanos designados como terroristas. La situación dejó brevemente aislada una importante zona metropolitana sin aclarar completamente las razones detrás del cierre.
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