En medio de las tensiones internacionales, Irán ha continuado con la práctica de cobrar peajes a las embarcaciones que transitan por el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio global de petróleo. Esta medida ha generado preocupación entre las potencias occidentales, que temen una escalada en los precios del crudo y un posible impacto en la economía mundial. Mientras Teherán defiende su derecho a implementar estos cargos como parte de su soberanía territorial, las críticas apuntan a que esta acción podría agravar las ya tensas relaciones en la región del Golfo Pérsico.
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