El régimen ha tomado medidas para detener las matanzas en el país, en un esfuerzo por evitar una posible intervención por parte de Estados Unidos. Estas acciones parecen ser una respuesta estratégica ante la creciente presión internacional y el temor de que la situación interna pueda servir como justificación para una intervención extranjera. La comunidad internacional observa con cautela cómo evoluciona la situación, mientras el gobierno intenta mostrar un compromiso hacia la estabilización y el cumplimiento de los derechos humanos para calmar las tensiones con Washington.
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