La captura de Nicolás Maduro en Venezuela por parte de Estados Unidos marca el inicio de una estrategia más ambiciosa del gobierno de Trump para expandir su influencia en el continente americano. Ahora, Groenlandia emerge como el siguiente objetivo, con la Casa Blanca considerando incluso la opción militar para adquirir la isla actualmente bajo soberanía danesa. Stephen Miller, asesor de confianza de Trump, ha defendido públicamente la anexión forzosa de Groenlandia, argumentando que es vital para la seguridad nacional de EE. UU. y la protección de sus intereses en el Ártico. Este enfoque ha intensificado las tensiones con Dinamarca y otros aliados de la OTAN, quienes rechazan categóricamente la idea de ceder el control de la isla. En respuesta, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, ha pedido a Trump que abandone sus «fantasías» de anexión. Esta postura agresiva de EE. UU. en el escenario internacional refleja un endurecimiento de la retórica de su administración que se extiende más allá de América Latina, abarcando a Groenlandia y otras regiones críticas a nivel geopolítico.
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