Se cumplen 25 días de intensos ataques aéreos liderados por EE.UU. e Israel sobre Irán, los cuales han afectado instalaciones clave como el complejo nuclear de Natanz. En respuesta, Irán ha cerrado el estratégico Estrecho de Ormuz, vital para el transporte de crudo, provocando una crisis energética global que la AIE califica como la peor desde la década de 1970. A pesar de una pausa en los ataques anunciada por Donald Trump, la tensión persiste con nuevas ofensivas israelíes en el sur de Líbano, dejando un saldo mortífero de al menos nueve muertos. En el ámbito diplomático, Irán condiciona la navegación segura por el Estrecho a que los buques no apoyen actos de agresión, mientras que altos mandos iraníes reafirmaron su postura de no llegar a acuerdos con EE.UU., advirtiendo sobre un nuevo paradigma de precios del petróleo. Los ciudadanos enfrentan un impacto económico directo con el aumento del costo de vida y la posible revisión de hipotecas, mientras los mercados internacionales muestran fluctuaciones significativas en el precio del crudo.
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