Bank of America, a través de una encuesta realizada a gestores de fondos de inversión, anticipa que la fase activa del conflicto en Irán podría durar entre uno y tres meses, aunque no se descarta una prolongación. Esta tensión influye en las previsiones sobre el petróleo, estimándose un promedio de 80 dólares por barril en 2026, con picos de hasta 200 dólares. La situación en el estrecho de Ormuz obliga a recortar la producción en Oriente Medio, impactando el equilibrio global de oferta y demanda. Bank of America proyecta un déficit de petróleo en el primer semestre de 2026 y un superávit en el segundo. El conflicto se percibe como un riesgo para el crecimiento global, impulsando a los inversores a favorecer el dólar como activo refugio.
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