El Estrecho de Ormuz se ha convertido en un escenario crucial en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, dada su relevancia para el comercio mundial y las tensiones geopolíticas. La armada estadounidense ha intensificado operaciones dirigidas a neutralizar el poder naval iraní, eliminando 16 buques minadores en un esfuerzo por mantener abierto el paso estratégico. En respuesta, Irán ha lanzado ataques contra buques comerciales, sumando estos incidentes a los 14 ya registrados desde finales de febrero, lo que ha provocado un descenso crítico en la actividad comercial en la zona. La «flota mosquito» de Irán, compuesta por lanchas rápidas armadas, representa una amenaza persistente, aunque Estados Unidos mantiene una superioridad militar considerable en el área. La situación tensa en el estrecho destaca el potencial de expansión del conflicto, amenazando la estabilidad económica global y la seguridad energética.
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