El Foro Económico Mundial en Davos inicia en un clima tenso, simbolizando el cambio de una era caracterizada por el libre comercio y el cosmopolitismo hacia un periodo de fragmentación y nacionalismos. La presencia de Donald Trump, quien lidera esta transición, marca un encuentro delicado con los aliados atlánticos, especialmente debido a las amenazas de EE.UU. sobre controlar Groenlandia. Las tensiones han ocasionado respuestas firmes de Europa, exacerbadas por la imposición de nuevos aranceles por parte de EE.UU., mientras que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, insta a la prudencia frente a represalias. Líderes como Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen están presentes, así como aliados y rivales de Trump. Las discusiones abarcan temas geopolíticos cruciales, incluyendo la dependencia europea de la seguridad estadounidense y el riesgo de que una reducción en el apoyo a Ucrania afecte el balance de poder. La participación de destacados líderes tecnológicos subraya el papel creciente de la IA y su impacto en la productividad global, aunque las preocupaciones geopolíticas dominan el foro. Por otro lado, China intenta posicionarse como un socio estable, en contraste con la política de EE.UU., mientras que el ministro iraní Abbas Aragchi ha sido retirado de la lista de invitados debido a recientes eventos trágicos en su país.
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