La inclusión de un lavavajillas en el hogar es altamente recomendable por su eficiencia en el ahorro de agua y energía, utilizando entre 10 y 15 litros de agua por ciclo en comparación con los 60 litros del lavado manual. Sin embargo, no todos los utensilios de cocina son aptos para el lavado automático; por ejemplo, las sartenes de acero inoxidable suelen resistir bien, siempre y cuando se verifique que sean aptas para lavavajillas. Otros materiales, como el aluminio anodizado, requieren una comprobación específica del fabricante. Las sartenes con recubrimiento antiadherente son particularmente sensibles a los detergentes alcalinos y al calor, lo que puede afectar su durabilidad y liberar microplásticos. Para preservar la vida útil de las sartenes, se aconseja retirar restos de comida antes de introducirlas en el lavavajillas y evitar detergentes abrasivos. Si se prefiere lavar a mano, existen métodos eficaces que no dañan los materiales, como el uso de bicarbonato, vinagre o combinaciones de sal y limón.
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