Los incendios forestales en el centro-sur de Chile han cobrado la vida de al menos 16 personas y dejado a más de 20,000 hogares sin electricidad. En respuesta, el presidente Gabriel Boric ha declarado un estado de excepción constitucional de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, permitiendo así la asistencia de las Fuerzas Armadas. Con más de 3,000 bomberos en acción, la intensa ola de calor dificulta las labores de control del fuego que ha devastado más de 8,000 hectáreas. Las autoridades han emitido cerca de 50,000 alertas de evacuación, mientras comparan la magnitud de la catástrofe con el devastador terremoto de 2010. El presidente electo, José Antonio Kast, ha subrayado la necesidad de centrarse en el combate de los incendios y en la asistencia a las víctimas, dejando de lado las diferencias políticas en este momento crítico.
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