Un trágico derrumbe en una mina de coltán en la provincia de Kivu del Norte, República Democrática del Congo, dejó más de 200 fallecidos debido a un deslizamiento de tierras causado por intensas lluvias. La mayoría de las víctimas son mineros artesanales, incluidos niños y mujeres. Este accidente resalta la peligrosa falta de medidas de seguridad en la minería artesanal del país. El sitio de extracción está controlado por el grupo rebelde M23, que obtiene ingresos significativos a través del contrabando de coltán hacia Ruanda. A pesar de un reciente acuerdo de paz entre la RDC y Ruanda, liderado por Estados Unidos, el conflicto sobre el control de minerales estratégicos sigue presente, exacerbando la violencia en la región.
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