El reciente incidente en aguas territoriales cubanas ha generado tensiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos tras la captura de una lancha procedente de Florida por parte del servicio de guardacostas cubano. El tiroteo resultante dejó cuatro muertos y seis heridos, incluyendo a dos ciudadanos estadounidenses. El Departamento de Estado confirmó la nacionalidad de algunos tripulantes y reveló que la embarcación había sido reportada como robada en Florida por su propietario, quien afirmó que un empleado se la apropió. El Gobierno cubano ha tildado el hecho de intento terrorista, señalando que los ocupantes estaban armados y que dos de los sobrevivientes tienen antecedentes. Las autoridades cubanas han expresado su intención de cooperar con Estados Unidos para esclarecer el incidente, mientras el secretario de Estado Marco Rubio se comprometió a investigar independientemente y negó cualquier implicación de Washington. Estos hechos ocurren en un contexto de tensas relaciones bilaterales, con Washington endureciendo el bloqueo sobre la isla y exigiendo cambios drásticos al Gobierno cubano.
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