Tras más de diez años de exilio en España y Latinoamérica, en 2008 retornó a su natal Córcega, donde asumió la presidencia del club de fútbol AC Ajaccio. Su regreso marcó un nuevo capítulo en su vida, después de una larga ausencia de su tierra natal, enfocándose en liderar al equipo corso y revitalizar su presencia en el fútbol francés.
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