Transformación en la Atención Primaria: Liderazgo Femenino y Equilibrio en la Medicina

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David

El Día Internacional de la Mujer no debería ser un simple gesto simbólico. En el ámbito de la Medicina de Familia y Comunitaria, es una oportunidad para exigir que el creciente protagonismo femenino se refleje en un liderazgo tangible y en modelos organizativos que permitan conciliar la vida profesional y personal. Esta reivindicación es promovida por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que subraya la necesidad de que la feminización de la especialidad se traduzca en una influencia real en la toma de decisiones estratégicas, lo cual no solo es una demanda laboral, sino una medida que puede mejorar directamente la calidad asistencial.

A pesar de que las mujeres representan la mayoría en la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria, esta realidad aún no se refleja en los espacios donde se toman decisiones clave. La semFYC destaca que el compromiso de las médicas de familia es fundamental para el Sistema Nacional de Salud, pero denuncia el desajuste entre la presencia femenina en la base profesional y su representación en cargos directivos. Según el Observatorio Womeds de FACME, las mujeres constituyen el 62% de las profesionales médicas en España, pero solo el 42% ocupa jefaturas de sección y el 37% jefaturas de servicio.

Este desequilibrio es aún más evidente en la generación más joven, donde las mujeres representan el 66% de los profesionales menores de 35 años. En Medicina de Familia y Comunitaria, las mujeres suponen el 66% del total de profesionales, en una especialidad que agrupa el 19% del personal sanitario del SNS. El desafío es trasladar esta realidad demográfica a niveles superiores de liderazgo.

La semFYC también destaca una brecha en los ámbitos académicos y de jefaturas, donde la representación femenina no se traduce en un liderazgo efectivo. En su defensa, plantea que la mayoría numérica debería consolidarse en estructuras que permitan influir en las decisiones asistenciales, políticas sanitarias y líneas de investigación.

La organización argumenta que un liderazgo diverso no es meramente simbólico, sino esencial para evitar perpetuar modelos organizativos que no corresponden a las necesidades actuales. En Atención Primaria, donde la continuidad asistencial es crucial, la forma de coordinar equipos tiene un impacto directo en la estabilidad y la capacidad de respuesta del sistema.

La semFYC propone que la Atención Primaria se adapte a la realidad demográfica mediante una mayor flexibilidad organizativa y la promoción de modelos de autogestión, lo que garantiza una sanidad pública justa y sostenible. Facilitar la conciliación no es una concesión aislada, sino una estrategia para fidelizar talento y reducir el burnout. Un profesional que puede conciliar su carrera es más propenso a permanecer en su centro de salud, lo que favorece la longitudinalidad asistencial, un factor asociado con mejores resultados en salud comunitaria.

El artículo concluye que la calidad asistencial no depende solo de recursos o protocolos, sino del modelo de trabajo y la coordinación de equipos, subrayando la necesidad de convertir el Día Internacional de la Mujer en un punto de partida para implementar políticas públicas que reflejen la realidad profesional actual en la toma de decisiones y organización asistencial.

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