Mientras México se prepara para renegociar su tratado de libre comercio con América del Norte, el gobierno de Claudia Sheinbaum está impulsando un cambio radical en las políticas de extracción de recursos, tras el mandato de Andrés Manuel López Obrador, donde no se otorgaron nuevas concesiones mineras ni se permitió el fracturamiento hidráulico. Este giro incluye un acuerdo con Estados Unidos para un comercio preferencial de minerales estratégicos mediante un plan de acción que busca establecer cadenas de suministro críticas para industrias clave. El acuerdo, que podría beneficiar a la industria estadounidense al evitar aranceles, provoca reacciones críticas desde el ámbito académico y civil, señalando que podría llevar a una mayor explotación minera en México bajo el modelo de laissez-faire, afectando principalmente a las comunidades rurales. Además, Estados Unidos, preocupado por el dominio de China en los minerales críticos, busca consolidar un bloque comercial excluyente, lo que pone a México en una posición estratégica debido a su abundancia de recursos naturales y proximidad geográfica.
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