Las tensiones alrededor del estrecho de Ormuz se intensifican tras las declaraciones de la Fuerza Naval de la Guardia Revolucionaria de Irán, que ha asegurado que esta estratégica vía marítima «jamás volverá a ser como era», especialmente para Estados Unidos e Israel, luego de su ofensiva conjunta contra Teherán. El anuncio va en línea con las advertencias previas del dirigente iraní Abbas Goudarzi y se manifiesta militarmente contra las potencias involucradas. La Guardia Revolucionaria ha indicado, además, estar completando preparativos para establecer un nuevo orden en el golfo Pérsico. Estas declaraciones siguieron las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien exigió la reapertura del estrecho o prometió un ataque devastador. En respuesta, las autoridades iraníes, encabezadas por Abbas Araqchi, advirtieron que cualquier ataque constituiría un «crimen de guerra». El bloqueo parcial ha reducido significativamente el tráfico marítimo, afectando el comercio mundial de petróleo y gas, con solo el 10% del flujo habitual de buques atravesando la zona con permiso iraní.
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